lunes, 10 de abril de 2017

Ausencia

Las cosas ya no son lo que eran.
Las personas ya no son lo que eran. (o creía que eran)
Yo ya no soy la que era.
Mis pensamientos, opiniones, emociones nunca son lo que eran ayer.

Hablando de las personas, no puedo evitar sentirme triste de la forma en que funciona el mundo (estoy generalizando, aun no encuentro a alguien diferente). Nadie realmente se importa, nadie realmente quiere ayudar. Cuando no cumples las expectativas, ya no sirves. Nadie nunca se pregunta por qué, por qué esa persona dejó de intentar, por qué esa personas es así. Nadie quiere entender. Nadie quiere ser empático, no quieren ayudar. Te clasifican y te descalifican, te juzgan y te hacen sentir lo peor del mundo. Cuando tienes un problema, quieren ser mejores, decirte palabras de ayuda, consolarte, pero no ayudarte. Cuando hacen lo que tienen que hacer, se van y se sienten las mejores personas del mundo. No hay nadie que se quede, porque es un cacho, una carga ayudar a los problemáticos.

Como se supone que debo vivir.

martes, 10 de enero de 2017

Soledad

No me gusta escribir cuando estoy confusa, pero lo estoy, estoy confusa especialmente con las amistades. Y me siento sola, a veces.

Una de las cosas que más me chocó de mi vuelta a casa fue eso, las no amistades que tengo 😂. Nunca fui alguien amistosa ni llena de amigos, pero ahora está siendo chocante no tener compañía, no tener mi compañerita, personas a mi alrededor. Todo el mundo tiene su vida y yo aquí queriendo ganar mi espacio en esas vidas que no me dejan entrar.

Hoy me siento un poco patética, rogando atención, rogando amor. Sin vida. No amada por quien pensé que me amaba. Un día mejores amigas y en el otro ya no habla más, ignora, no responde. Y así para siempre jamás. Todo cambia. En un año y medio la gente se olvida, hace otros amigos, se aleja...

Y finalmente sé que estoy siendo la más ingrata o desagradecida de la tierra. Salud, familia, techo, comida, ropa.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Caos

Bueno volví. Exteriormente, las cosas son las mismas. Las mismas así, volver es como saltar a un tren en movimiento. El tren ya venía avanzando sin mi, y no va a detenerse por mi. Tengo que adaptarme, es raro, es como un nuevo mundo, muchas cosas no me acuerdo, muchas personas no me acuerdo, muchos momentos no me acuerdo.

Ya van dos semanas y todavía se me cruzan palabras en portugués en mi conversa. No sé como buscar trabajo. No tengo dinero. No sé como ser una persona normal.
Ya van dos semanas y volví a los viejos hábitos, duermo y despierto tarde, entre otros.

A veces me sorprendo a mi misma siendo autoexigente. Quiero encontrar trabajo, y ser lo que era en la misón, trabajadora, diligente, obediente, organizada, sociable, servicial, proactiva, autosuficiente.
Pero al mismo tiempo quiero un descanso, no preocuparme por las expectativas, por organizar mi día, semana, vida. Es mucho pedir? Y me siento culpable cuando soy un poco despreocupada, cuando me levanto tarde y solo paso el día viendo tele o jugando en el celular. Porque soy exigente conmigo misma, porque soy cambiante, indecisa.

Mi cabeza es un caos, nada coherente sale de lo que escribo, mis ideas están desordenadas, pero así quiero escribir, así quiero entenderme. Hoy mi cabeza está confusa, mañana tal vez mejore.

De mi experiencia como misionera, descubrí, acepté y aprendí a amar mis debilidades. En un sentido para ayudarme a crecer y aprender, donde me esfuerzo por aceptarlas como parte de mí, pero también donde me esfuerzo por trabajar con ellas, mejorarlas, fortalecerlas, y no dejar que me controlen, sino que yo poder controlarlas.

Pero hoy día quiero ceder a ellas, quiero no tener que preocuparme por las expectativas, por lo que los otros dirán, por lo que es correcto, quiero simplemente ser, hacer, vivir. Hoy es así, mañana pensaré diferente y así cada día, eso es lo que las personas cambiantes hacen, cambian de opinión y parecer con frecuencia. Algo que no es fácil aceptar en mi. No sé.